Expansión – OPINIÓN: Cuatro pilares de la transformación educativa

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Nota del editor: Montserrat Del Pozo es Licenciada en Filosofía y Letras (Arte), Técnico Superior en Imagen y Sonido, Máster en Psicología y Gestión Familiar, Graduada en los Institutos del Potencial del Desarrollo Humano en Philadelphia, EU; graduada en el National Center for Teaching Thinking Newton Centre, Univ. Massachusetts, EU; Award en Solution Focused Coaching por ILM (Institute of Leadership & Management). Síguela en Twitter como . Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora.

(Expansión) – En uno de los colegios más reconocidos en Barcelona, España, nos planteamos la necesidad de realizar un cambio educativo, que fuera significativo, profundo y sistemático, y realizamos una investigación para determinar la causa del fracaso escolar. Identificamos que el problema iniciaba en la educación preescolar y en la creencia errónea al pensar que los pequeños, por ser pequeños, no pueden hacer tal o cual cosa. Precisamente, la falta de oportunidades que les brindamos es lo que impide a los niños alcanzar una evolución armónica y natural del aprendizaje.

No todos los alumnos tienen los mismos intereses ni aprenden de la misma manera. En este sentido, identificamos 8 inteligencias –Teoría de las Inteligencias Múltiples de Howard Gardner–. Trabajar desde las Inteligencias Múltiples es fundamental para ofrecer a los alumnos las herramientas necesarias que les permitan aprender desarrollando sus capacidades. En el colegio hemos aplicado esta teoría en el campo de la enseñanza y de manera exitosa por más de 20 años.

Los más de 30 años que ejerzo como docente, me han convencido de que el factor del cambio se genera a partir de la confianza y de formar una comunidad de aprendizaje, por lo que sustentamos la transformación educativa en cuatro grandes pilares:

1. Currículum o asignatura de materias

Creemos que deben ofrecerse variantes atractivas para lograr el aprendizaje, es decir, empatar las materias con otras actividades que generen interés en el educando. Así, se estudia matemáticas aprendiendo a jugar ajedrez, se comprende qué es la tolerancia y los valores cívicos al cuidar un huerto y dedicarle tiempo y cuidado, etc.

2. Metodología

En esta sección el rol del profesor y del alumno es diferente al tradicional. El maestro ya no es un transmisor de conocimiento y el alumno ya no es un escriba de relatos. Aquí el educando es el protagonista, es quien realiza la estrategia de su propio aprendizaje y plantea sus objetivos. Y necesariamente el papel que desempeña el profesor es distinto, se convierte en un guía, en quien da un acompañamiento, ayuda, motiva y conduce al alumno a aprender del error.

3. Organización

Los proyectos deben ser medibles, prácticos y alcanzables. Los horarios son flexibles y se generan espacios diferentes para trabajar. Las aulas dejan de ser líneas de bancas y pupitres y se convierten en zonas abiertas, en donde existen áreas de reflexión, espacios para compartir resultados, para realizar pruebas, etc. porque todo este conocimiento se basa en un trabajo de cooperativa.

4. Evaluación

Este aspecto los sustentamos en evidencias. Las valoraciones ya no son un número que identifica una posición del dominio del conocimiento. Se basan en seguimiento y reflexión, ya que es el propio alumno quien se autoevalúa y se califica de acuerdo con haber alcanzado, o no, los objetivos planteados por él mismo y tomando en cuenta sus habilidades e intereses.

Creemos que la excelencia educativa es un reto y un riesgo porque se precisa generar en el alumno el entusiasmo por cambiar al mundo. La educación, para nosotros como docentes, tiene como finalidad crear un alumno consciente, responsable, capaz de adaptarse a cualquier situación, competente, que aporte una sinergia positiva y que sea un instrumento capaz de contribuir a generar un mundo mejor.

Ese fin que perseguimos por generar un alumno inteligente, que conozca sus habilidades y que sepa que son éstas las destrezas que lo conducirán a la bondad, a verdaderamente amar la belleza, a vivir en verdad, a estar satisfecho de él mismo, necesariamente lo llevará a romper varios mitos en la sociedad en la que se desenvuelve.

Las transformaciones educativas no deben estar centradas en los contenidos que vamos a enseñar o transmitir, sino en la forma en que esos conocimientos van a ser permeados en las nuevas generaciones: creando interés, pasión y deseos de seguir aprendiendo. Debemos responder a las preguntas: ¿para qué aprendemos?, ¿para qué educamos? De esta aseveración surgirán los textos, los nuevos métodos y, los que ya están, adquirirán otra dimensión en un contexto diferente.

En los tiempos que vivimos se observa la necesidad de tener agentes de cambio positivos y proactivos, se requieren en todas las esferas de la sociedad y en todos los rincones del mundo. Se precisa una visión de trabajo en equipo, de tener un criterio óptimo, empatía, respeto a la diversidad y logro de objetivos comunes y, por ello, debemos enfocar la educación en desarrollar en los alumnos ese querer ser motor de cambio.

La principal característica de las formaciones es comprender y aplicar la teoría de las inteligencias múltiples en el marco de la enseñanza para la comprensión, incluyendo dinámicas estratégicas como:

-Proyectos de comprensión
-Metodologías activas
-Aprendizaje cooperativo
-Estimulación temprana
-Cultura de pensamiento
-Proyectos de design thinking
-Ajedrez en el aula
-Ámbitos de aprendizaje
-Innovación sostenible, etc.

   
Fuente: https://expansion.mx/opinion/2018/10/13/opinion-cuatro-pilares-de-la-transformacion-educativa    
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